¿Qué factores influyen en el flujo sanguíneo dérmico?

El flujo sanguíneo dérmico está influenciado por varios factores, incluidos los siguientes:

1. Temperatura corporal :El flujo sanguíneo dérmico aumenta con el aumento de la temperatura corporal, ya que el cuerpo necesita disipar el calor. Esta es la razón por la que la piel se enrojece cuando hace calor o en un ambiente caluroso.

2. Temperatura local :Los cambios locales de temperatura también pueden provocar cambios en el flujo sanguíneo dérmico. Cuando la piel se expone al frío, el flujo sanguíneo disminuye para conservar el calor corporal. Por el contrario, cuando la piel se expone al calor, el flujo sanguíneo aumenta para disipar el calor.

3. Factores sistémicos :Los factores sistémicos como la presión arterial y el tono arterial también pueden influir en el flujo sanguíneo dérmico. La presión arterial baja o la disminución del tono arterial pueden reducir el flujo sanguíneo dérmico, mientras que la presión arterial alta o el aumento del tono arterial pueden aumentar el flujo sanguíneo dérmico.

4. hormonas :Hormonas como el estrógeno y la progesterona también pueden afectar el flujo sanguíneo dérmico. Por ejemplo, el estrógeno puede provocar un aumento del flujo sanguíneo dérmico, razón por la cual las mujeres suelen experimentar enrojecimiento o enrojecimiento de la cara durante el embarazo o cuando toman anticonceptivos orales.

5. Nervios :Los nervios juegan un papel importante en la regulación del flujo sanguíneo dérmico. La estimulación de los nervios simpáticos puede provocar una disminución del flujo sanguíneo dérmico, mientras que la estimulación de los nervios parasimpáticos puede provocar un aumento del flujo sanguíneo dérmico.

6. Inflamación :La inflamación también puede provocar un aumento del flujo sanguíneo dérmico. Esto se debe a que la inflamación provoca la liberación de mediadores inflamatorios, como la histamina, que hace que los vasos sanguíneos se dilaten y aumenten el flujo sanguíneo a la zona.

7. Afecciones de la piel :Ciertas afecciones de la piel también pueden afectar el flujo sanguíneo dérmico. Por ejemplo, la psoriasis y el eccema pueden provocar un aumento del flujo sanguíneo dérmico, mientras que la esclerodermia puede provocar una disminución del flujo sanguíneo dérmico.