En el contexto de la medicina y la ciencia, las maldiciones no tienen ningún efecto tangible sobre la salud física de una persona o su capacidad de ser curada. Los tratamientos médicos y curativos siguen principios científicos y enfoques racionales para abordar enfermedades o lesiones. Las maldiciones son parte del folclore, creencias o tradiciones espirituales y no tienen base en conocimientos científicos o prácticas médicas.