¿Qué significa 250 sangre en la orina?
Infección del tracto urinario (ITU): Las infecciones urinarias pueden causar inflamación e irritación del revestimiento del tracto urinario, lo que provoca la presencia de sangre en la orina. Otros síntomas de una ITU pueden incluir micción frecuente, ardor o dolor al orinar y orina turbia o con mal olor.
Cálculos renales: La formación de cálculos renales dentro de los riñones o del tracto urinario puede causar dolor y dañar los tejidos circundantes, provocando hematuria. Los cálculos renales también pueden bloquear el flujo de orina, provocando complicaciones adicionales.
Glomerulonefritis: Esta afección implica la inflamación de los glomérulos, que son pequeños filtros en los riñones responsables de filtrar los desechos de la sangre. La glomerulonefritis puede provocar hematuria y otros síntomas como proteínas en la orina, presión arterial alta e hinchazón.
Problemas de próstata: En los hombres, una próstata agrandada o inflamada, como en la hiperplasia prostática benigna (HPB) o la prostatitis, puede comprimir o irritar la uretra y provocar hematuria.
Medicamentos: Ciertos medicamentos, incluidos algunos anticoagulantes y analgésicos, pueden tener efectos secundarios que incluyen hematuria. Si está tomando algún medicamento, es importante que hable con su proveedor de atención médica sobre cualquier cambio en su orina.
Trauma: Una lesión o traumatismo en los riñones, la vejiga o cualquier parte del tracto urinario puede causar hematuria. Esto puede ocurrir como resultado de un accidente, una lesión deportiva o cualquier otro impacto.
Cánceres: En casos raros, la hematuria puede ser un signo de ciertos tipos de cáncer, incluido el de vejiga, riñón o próstata. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la hematuria por sí sola no necesariamente indica cáncer y se necesita una evaluación adicional.
Debido a que la presencia de sangre en la orina puede tener diversas causas, es fundamental consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico y tratamiento adecuados. Su médico puede recomendar pruebas adicionales, como un análisis de orina, un cultivo, estudios de imágenes o un examen físico, para determinar la causa subyacente y brindar el tratamiento adecuado.